Godos sí

Foto de Aspirante Nomade en Flickr
Es muy habitual que cuando alguien en Canarias utiliza el calificativo godo, enseguida se justifique diciendo que con el mismo se refiere a un tipo concreto de peninsulares, no a todos ellos. Resulta cuanto menos curioso que se recurra a ese argumento incluso sin que siquiera nadie haya pedido explicaciones previamente, y ya se sabe: excusatio non petita, accusatio manifesta.
En realidad ello responde, a mi modo de ver, a un enorme complejo de inferioridad. Aderezado con una forma muy cómoda de ver la vida en la cual se culpa de todos los males a factores externos, llamémoslo victimismo. Con mucho de automarginación: quién no ha oído a alguien quejarse de que cierto puesto de trabajo lo tenga un godo, sin que ese alguien haya movido un dedo en su vida para obtener ese empleo o nada que se le parezca? Y como broche final, añadamos la xenofobia y la enorme cortedad de miras que padecen la gran mayoría de los nacionalistas e independentistas canarios, y de las que incluso suelen sentirse orgullosos.
Sí, por supuesto que yo también me he encontrado con personas arrogantes, soberbias y en definitiva, detestables. Pero me niego a asociar esas actitudes con la tierra de procedencia del sujeto, sea cual sea ese lugar. Conozco muchas personas que han sufrido ese desprecio prejuicioso. Gente que lleva casi toda su vida en Canarias y que sabe de las islas mucho más que los imbéciles que les insultan. Incluso a edades muy jóvenes: niños nacidos en las islas o fuera de ellas (porque acaso uno escoge donde viene al mundo?), desde bien temprano ya señalados por el terrible pecado de que uno de sus progenitores (o ambos, qué mas da?) fuese forastero. Lo padecieron no pocos compañeros míos de colegio. Y también yo mismo.
Y si todo ésto se quedara en tonterías de patio de colegio (al final uno aprende a que todo lo que pretende herirle le resbale) o en conversaciones subidas de tono de tabernas y tugurios varios, pues hasta se podría considerar una anécdota. Pero es que el susodicho adjetivo también es utilizado por gente a la que se le supone más responsabilidad: especialmente periodistas (sí, aunque estén en el declive de sus carreras, aunque sean dementes, extorsionadores o se vendan al mejor postor; como tales ejercen y así hay que considerarlos) y gobernantes (sin ayudarme de Google me vienen enseguida a la mente Miguel Zerolo y Ana Oramas, la crème de la crème). Y hasta ahora todo se ha quedado en pintadas sobre los contenedores de basuras, rebuznos de la masa en los estadios, discusiones de tráfico y otras movidas de poca importancia. Pero con la leña que se le está echando al fuego, sólo me cabe esperar que el asunto no vaya a mayores. Luego no me valdrá que nade diga que no fue el que tiró la primera piedra.
Y por mi parte, ante la duda, godos sí.







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