La mala educación
Leyendo la prensa canaria durante los últimos meses me he mantenido informado acerca de la huelga de los profesores no universitarios. Huelga cuyo objetivo principal -si no único- es la homologación de dicho profesorado, es decir, que se les considere al mismo nivel que los funcionarios de más alto grado de la comunidad autónoma, como está aprobado al parecer desde 1991. La consejería de Educación se niega y los profesores en paro radicalizan cada vez más sus posturas.
Y desde lejos, mi opinión es contraria a dicha homologación. He vivido el mundo de la docencia como alumno y también -aunque de forma breve- como docente, incluso como sustituto en la misma enseñanza pública canaria. Y mi primer argumento para no compartir dicha petición es que considero que los enseñantes ya tienen otras contraprestaciones suficientes. En la mayoría de los casos razonables, sin lugar a dudas: nada que objetar sobre las vacaciones más largas, el horario de trabajo en el centro escolar más reducido (y recalco lo de los colegios e institutos porque es evidente que mucho trabajo se va inevitablemente a casa). Pero también otras que francamente no tienen explicación posible y resultan un insulto al resto de los trabajadores: al parecer un profesor que se enferma durante sus vacaciones tiene derecho a tomarse un número igual de días libres durante el periodo lectivo. Y con todo esto, pedir más dinero (porque es lo único que están pidiendo al fin y al cabo) no me parece de recibo.
Y precisamente la cuestión monetaria me indigna. Los enseñantes reciben (y en principio nada tengo que objetar a ello) un sueldo bastante más elevado que el de la mayoría de los currantes, que les permite vivir sin apuros y que los bancos se pongan a sus pies en lugar de reírse en sus caras, como suele ser habitual para tantos mortales. Mientras tanto, en los últimos años, la profesión de la enseñanza se ha degradado notablemente: por una parte, las nefastas reformas educativas perpetradas por elementos que de enseñanza no tienen ni puñetera idea han convertido al profesor en un pelele, cada vez menos respetado por alumnos, padres y sociedad en general. Cierto es también que las nuevas generaciones de profesores son en general lamentables: llegan al mundo docente creyéndose los cuentos de los mundos de Yupi que les han contado en el CAP o en la facultad y con una autocomplacencia de bofetada: he aprobado las oposiciones, por tanto soy un buen profesional.
Y en este ambiente de contenidos mal enfocados o que directamente no interesa al alumnado, de profesores despreciados y cada vez más aislados en su burbuja, en definitiva de podredumbre de la educación, resulta que lo único que piden los enseñantes es más dinero, para que las penas lo sean menos, quizás. He visto que incluso un profesor de enseñanza secundaria se ha puesto en huelga de hambre. Con todos los respetos, esa es una medida que había visto solamente tomar en casos extremos. Hacer eso por unos cuantos euros más en una nómina ya de por sí abultada me parece una frivolidad y una tomadura de pelo.
Y mientras tanto, el efecto que están consiguiendo los enseñantes es aumentar ese desprecio social ya presente hacia ellos (y basado la mayoría de las veces en falsos tópicos, todo sea dicho), y perjudicar a los estudiantes: basta que haya uno realmente interesado en lo que cursa para que amenazar con no evaluarlos o no publicar las actas resulte una medida sencillamente despreciable.
Y el gobierno? Pues si de verdad piensan que la homologación no es justa, lo mejor que podrían hacer es dejarse de rodeos y derogar ese decreto. Sin miedo al ruido mediático y a la pseudomafia sindical, que haberla, hayla.
Y no será políticamente correcto, pero es lo que pienso.







1 Comment:
¿Lo de cogerse los días en periodo lectivo por haber enfermado en vacaciones es cierto?
Respecto a lo del sueldo... pues yo lo veo bien. En este invento que tenemos una solución pasa por dar mas dinero a los funcionarios para así poner más dinero en la calle...
Que fuerte lo de enfermar en vacaciones...
e.k.
Enviar un comentario