El cura de San Andrés
La noticia ya es suficientemente conocida. Mi aportación se reduce a contar que conocí (no mucho, todo sea dicho) al sacerdote de marras: fue durante muchos años profesor de Religión en el instituto donde estudié B.U.P. y C.O.U, cercano al barrio de San Andrés donde tenía su parroquia. Yo por entonces ya manifestaba tendencias muy críticas con la Iglesia que me acabaron llevando al ateísmo durante mucho tiempo -felizmente superado- y escogí Ética en lugar de esa asignatura que no pinta nada en un sistema educativo serio. Pero en 3º de B.U.P. estuve brevemente (creo que dos semanas, antes de poder cambiarme a un grupo de Ética) en un grupo donde daba clase don Bernardo. Y la verdad es que era insoportable, el típico cura pesado que repetía mecánicamente unos sermones en los que había dejado de creer bastante tiempo atrás, o al menos eso aparentaba. Eso sí, como ponía sobresalientes a base de decirle lo que quería escuchar, pues sus alumnos encantados. Una forma como cualquier otra de alienar a los subordinados. No me las daré de ser más digno que nadie, pero eso no era lo que me apetecía y me fui a Ética. Y al final en Ética me tocó un profesor obsesionado con el psicoanálisis que nos descubrió todo sobre Freud y nada sobre Jung, muy vehemente y también algo arrogante, aunque siempre abierto al diálogo. Pero al menos en sus clases me divertía y sentía que estaba aprendiendo algo. El sobresaliente que saqué al final tenía contenido, y sentido.
Y qué decir del episodio que acaba de protagonizar el cura? Poco puedo añadir a lo ya dicho: ese tipo de televisión, sea cura, fontanero o ministro el afectado, es una enorme basura. No dudo que la afectada haya sufrido acoso, tampoco me gusta que haya recurrido a esta artimaña, pero también tengo claro que denunciándolo ante un juez o la Guardia Civil poco podría haber conseguido (su palabra contra la de un miembro de una casta que por desgracia sigue gozando de privilegios en España), y ya si se tratara de exponer su caso en el Obispado se hubieran mofado de ella directamente, o quizás tratada de puta para abajo. Esa es una mentalidad todavía muy arraigada en nuestra sociedad, y basta ver muchos comentarios en los periódicos digitales, que son de traca y causan vergüenza ajena.
Al cura (ni a este ni a ningún otro) no le reprocho que sienta deseos sexuales. El celibato es algo tan absurdo que no puede dar lugar a nada bueno, y todo viene de la gran estupidez del cristianismo: cuántas religiones más existen que tengan como símbolo de fertilidad a una virgen? Se puede imaginar algo más contradictorio? Acaso alguien que se haya empapado seriamente la Biblia puede creerse que Jesús y María Magdalena no follaron? En fin, que lo más coherente y honesto sería que los sacerdotes, al sentir esos impulsos, dejaran de ejercer como tales (y de hecho algunos así han hecho). Pero evidentemente no es fácil: perder el poder de subordinación que ejerce la sotana y tener que ponerse a trabajar para ganarse la vida debe ser duro, muy duro.
Por cierto, en mi instituto había otro cura que daba Religión, el de Valleseco. Ya fallecido, se trataba de un reconocido alcohólico, apodado por alumnos y feligreses como Papa Whisky. Son insondables los caminos del Señor.







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