Que trata de España
Me han bastado dos años viviendo en el extranjero para darme cuenta: me siento español. Y ante todo, no tengo que pedir perdón a nadie por ello, ya nos han tocado bastante las pelotas los imbéciles que consideran las palabras España o español como provocatorias y parte de un vocabulario facha.
La mayor parte de la música que escucho es española. Incluso he desarrollado cierta afición por géneros que antes me dejaban más bien indiferente, como el flamenco, la copla y la canción ligera. Disfruto cocinando paellas, tortillas, fabadas o papas arrugadas. Cuando vuelo de vuelta a casa, siento algo especial cuando desde el aire comienzo a divisar la costa catalana (a propósito, pese a quien le pese, opino que no hay ciudad más española en el mundo que Barcelona). Y estoy mucho más al tanto de lo que ocurre en Tenerife, en Canarias y en España de lo que pasa en Bolonia, en Emilia-Romaña y en Italia. Bendita sea Internet: le permite a uno sentirse de donde le de la gana en donde le de la gana. Así que, lamentándolo mucho por los nacional-victimistas canarios que ahora se han pasado al soberanismo e independentismo, proclamo con orgullo y sin complejos que mi patria es España.
Y por si estos motivos fueran pocos, este domingo se juega un Italia-España en la Eurocopa. Esta entrada se haría muy larga si contara todas las bromas que he tenido que padecer estos días de amigos, compañeros de piso, de trabajo y demás... incluso de personas que hasta el momento no habían entablado conmigo lo que se dice ninguna conversación. Yo últimamente me había hecho casi indiferente al fútbol, pero han conseguido reactivar mi interés... Así que he hecho lo que he podido: meterles miedo a los italianos. Y el domingo a animar como un descosido.
Y por mucho que ame a España, no significa que me guste todo de ella. De decisiones políticas vergonzosas mejor hablo en otra ocasión. Me limito ahora a símbolos: la bandera en realidad tampoco es tan fea, de hecho hace meses ya puse una -que llegó a mis manos de forma inesperada- en mi escritorio de trabajo. En realidad lo que menos me gusta de la misma es su carácter monárquico -y sobre los Borbones también mejor correr un tupido velo, por ahora- pero la bandera republicana tampoco es que sea mucho mejor estéticamente hablando... Lo que sí que no hay manera de defender es el himno. Como ya comenté en alguna ocasión, es mucho mejor que no tenga letra si las que se han propuesto hasta ahora son tan rancias y metidas con calzador. Melodía tiene, faltaría más, pero a estas alturas no sé que sentido tiene tanta solemnidad, sobre todo cuando no es esa una característica que nos distinga a los españoles. Por eso yo propongo sustituir la Marcha Real por la siguiente canción:
Y es que acaso hay versos que puedan definir mejor a los españoles que estos que escribió el gran Kiko Veneno y que cantó como nadie Camarón de la Isla?
Volando voy
volando vengo
por el camino
yo me entretengo
Enamorado de la vida
aunque a veces duela
si tengo frío
busco candela







3 Comments:
Pues mira que siempre pensé que "Volando voy" era de Los Chunguitos, uno de los grupos que más lo difundieron. Un tema tan rumbero me pegaba mucho más a ellos que a Camarón, que solía ser "más flamenco". Por cierto en You Tube hay mil versiones... incluso Drexler se atreve con ella.
Sobre el sentirse español o no, es como muchas cosas, una cuestión personal. Yo es que tengo muchas dudas sobre que son las identidades nacionales y todo eso, con lo que es difícil decir "que me siento". Identificarte con todo lo que es una identidad es bastante complicado. No me gustan los cajones. No tengo muy claro que es ser español, así que difícilmente podría definirme como tal.
Que veo los partidos de la selección y me emociono con ellos no hay duda. Pero no creo que eso por sí mismo sirva para "sentirme español". Siempre he pasado bastante de las banderas, especialmente por el mal uso que se hace de las mismas. La gastronomía, como todo, hay cosas que me gustan más y otras que me gustan menos. También me encanta la italiana.
Cuando estamos fuera de casa solemos reafirmar esas cosas que nos definen culturalmente, en parte porque los de "fuera" nos asocian a ellas y en parte porque para nosotros mismos son una especie de refugio.
Yo de momento, no me declaro nada, que, en cierto modo, sería como ponerme límites antes de empezar a caminar. Prefiero ir por este mundo como una esponja, cogiendo lo que me gusta de aquí y de allá. Como tu dices, bendita Internet que puedes ser lo que quieras donde quieras.
Hola Sergio, un placer como siempre que te pases por aquí. Creo que has captado bastante bien el sentido de la entrada, y me alegro. Por supuesto que por mi parte cada uno se pude sentir lo que le apetezca, o simplemente no sentirse ligado a ningún lugar o cultura. Pero también, que quien sienta algo así pueda expresarlo con libertad y respeto. Un saludo.
Pedazo de disco "La leyenda del tiempo", me alegro de compartir gustos y descubrimientos como el del maestro de la Isla de San Fernando.
Me parece muy lúcido todo lo que dices porque el sentimiento de pertenencia no puede ni debe estar reñido con la crítica. Para mi es un motivo de orgullo las cosas buenas de España pero sin dejar de ver y criticar las malas.
Saludos desde Madrid.
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